Plantas medicinales en los monasterios del siglo XIII
Elva Orta Hoyos
Elva Orta Hoyos
En los monasterios de esa época, especialmente en Europa, las plantas medicinales desempeñaron un papel crucial en la atención de la salud. Los monjes, particularmente los benedictinos, cultivaban huertos medicinales llamados "hortus sanitatis o herbolarius" como parte de su labor espiritual y práctica.
Estos huertos se encontraban dentro del claustro o en un área adyacente al hospital monástico. Estaba cercado, no sólo para proteger las plantas de animales y personas ajenas, sino también para simbolizar un espacio sagrado de curación y contemplación. Los monasterios eran centros de conocimiento, donde se copiaban y conservaban textos clásicos, incluidos tratados médicos. Los monjes no sólo cultivaban plantas, sino que también experimentaban con ellas, preparaban remedios y ofrecían atención médica a la comunidad local. Este conocimiento se considera una base para la farmacopea europea posterior.
Los huertos se organizaban en parcelas rectangulares o cuadradas, a menudo dispuestas en forma de cruz, simbolizando la cruz cristiana, con una fuente en el centro como lugar de contemplación y agua para el riego y con caminos estrechos entre ellas. Esto facilitaba el acceso sin pisar la tierra cultivada, la separación por tipos de plantas y la rotación de cultivos para mantener la fertilidad del suelo.
Las zonas más comunes que se encontraban en casi todos huertos eran: 1. Zona de plantas para infusiones y tisanas: manzanilla, melisa, menta. 2. Zona de plantas aromáticas y culinarias: orégano, tomillo, romero. 3. Zona de plantas para ungüentos y bálsamos: caléndula, árnica, salvia. 4. Zona de plantas tóxicas o potentes: belladona, digital, eléboro.
El Monasterio de Rueda contaba con un jardín de simples perfectamente organizado en su huerta irrigada por la gran noria y sus canales. La presencia de agua permitió un huerto muy productivo. Principales plantas medicinales asociadas al Monasterio de Rueda:
Salvia officinalis: es una planta silvestre aromática, de origen mediterráneo, que presenta unas hermosas flores de color violeta con un olor muy característico. Su nombre proviene del latín "salvare" o salvar y fue elevada al rango de planta sagrada en la Grecia y Roma antigua.
Después de la soja, es una de las plantas medicinales más utilizada para aliviar los síntomas de la menopausia, debido a su alto contenido en fitoestrógenos. Por ello es también conocida como la planta de la mujer. La parte medicinal de la salvia se encuentra en las hojas desecadas. Son ricas en flavonoides y en ácido rosmanírico. Entre las propiedades atribuidas poseen actividad antibacteriana, antifúngica y antiviral. Según la Agencia Europea del Medicamento (EMA), la salvia está indicada en el tratamiento sintomático de inflamaciones de la cavidad bucal y la garganta, tales como estomatitis, gingivitis y faringitis, así como en casos de hiperhidrosis o exceso de sudoración. Como con todas las plantas y medicamentos, un uso incorrecto y no controlado de las mismas puede generar efectos adversos no deseados e interacciones con otras plantas y medicamentos.
Rosmarinus officinalis (romero): arbusto de hasta 1,8 metros, perennifolio, aromático, muy ramoso, con ramas en general erguidas. Inflorescencia en racimos axilares cortos. Puede florecer durante todo el año, pero sobre todo a finales de invierno y en primavera. Una de las aplicaciones medicinales más comunes es su uso en infusiones para bajar la tensión, mejorar la circulación y como depurativo de la sangre. Sin embargo, en algún caso se cita como indicado para producir el efecto contrario, es decir, para subir la tensión. Por vía tópica, se aplican friegas para mejorar la circulación y las venas varicosas. También para combatir contusiones, torceduras, esguinces, tendinitis, artrosis, dolores reumáticos y cervicales, pinzamientos, etc. Se tomaba en tisana como digestivo, antiséptico urinario y diurético y como anticatarral.
Thymus vulgaris (tomillo): conocida vulgarmente como "planta de la goma" por estar recubierta de una resina que le da un aspecto barnizado. Se trata de una planta perenne y por lo general, muy aromática. Normalmente, se emplean las hojas y las flores; no obstante, en ocasiones se utilizan las sumidades floridas completas, incluyendo los tallos. Debido a su contenido en aceites esenciales son ampliamente empleadas como plantas condimentarias y con propiedades medicinales. Se ha empleado para tratar afecciones del aparato respiratorio como tosferina, laringitis, bronquitis, asma, etc. También en gastritis, dispepsia, diarreas y como antihelmíntico sobre parásitos intestinales.
Matricaria chamomilla (manzanilla común): planta herbácea perteneciente a la familia de las asteráceas. Es una planta anual, nativa de las regiones templadas de Europa. Crece en terrenos secos y soleados. Los capítulos florales han sido utilizados tradicionalmente para los trastornos de insomnio y ansiedad. Se recolectan en primavera y se conservan secos, en recipientes cerrados. El aceite esencial produce un efecto antiinflamatorio, antiséptico, espasmolítico, carminativo, emenagogo y ligeramente sedante. También se utilizaba el agua de las infusiones de la manzanilla en muchas lociones y tratamientos capilares para aclarar el cabello, especialmente en los niños. La forma más tradicional, es en infusión, siendo ideal tomarla después de una comida contundente, como digestivo. Otro uso tradicional es para combatir las inflamaciones oculares. Se hierve unos tres minutos aproximadamente y tras dejarlo reposar, se cuela y se vierte el líquido en compresas de algodón estériles, con las que se aplicarán repetidos toques sobre los párpados.
Urtica dioica (ortiga): es una planta herbácea perenne que pertenece a la familia Urticaceae. Es fácilmente reconocible por sus hojas dentadas y tallos cubiertos de pelos urticantes que causan una sensación de ardor al contacto con la piel. Aunque es considera una maleza por muchos ha sido usada como diurética, para tratar afecciones cutáneas y como alimento medicinal en sopas o infusiones monásticas. Incluso se ha llegado a utilizar para fabricar telas debido a la resistencia de sus fibras. El aceite de ortiga gracias a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias es una excelente opción para el cuidado del cabello y la piel. El jarabe de ortiga tiene propiedades depurativas y revitalizantes, ideal para fortalecer el sistema inmune.
Ruta graveolens (ruda): planta herbácea perenne que pertenece a la familia de las Rutaceae, leñosa en la base, de hasta 80 cm de altura, con tallos ramificados. Toda la planta despide un olor fétido característico, producido por la esencia que está contenida en todas sus partes. El sabor es picante y amargo debido al aceite de las hojas. Antiguamente se creía que al ponerla sobre la frente calmaba el dolor de cabeza y que echada en el agua del baño proporcionaba protección, alejando a los malos espíritus. También aparece mencionada usada como antídoto en el envenenamiento de setas, mordeduras de serpientes o picaduras de insectos. Por su fama de anafrodisíaca, se recomendaba tomar de forma constante a los monjes y religiosos, que quisieran guardar su castidad y conservar su pureza.
Pimpinella anisum (anís verde): es una planta anual aromática de la familia de las Umbelliferae, de hasta 60 cm de altura y flores blancas a mediados del verano. Para la recogida, se arrancan las plantas y se dejan secar; después, se golpean para extraer los frutos. El célebre papiro de Ebers, escrito hacia el año 1550 a.C. hablaba ya de las propiedades del anís. Según Plinio, el anís curaba todas las enfermedades y las intoxicaciones. Era considerado como un estimulante del apetito. Las semillas también se utilizaban para sazonar dulces, pan y licores, entre otros.
Verbena officinalis: es una planta herbácea perenne, de hasta 0,7 metros de altura. Es conocida como hierba santa o curalotodo y antiguamente era considerada como una planta sagrada a la que atribuían poderes sobrenaturales. Los preparados basados en las sumidades de verbena se utilizaban tradicionalmente en afecciones de las mucosas bucofaríngeas y de las vías respiratorias, en caso de calambres y agotamiento.