La antigua hospedería del Monasterio de Rueda
Javier Ibargüen Soler, Arquitecto
Javier Ibargüen Soler, Arquitecto
En la zona rehabilitada del Monasterio de Rueda, y en su núcleo central de la Plaza de San Pedro, sigue pendiente la restauración del edificio que siempre hemos denominado como antigua hospedería, y que pocas veces es objeto de atención.
A finales del siglo XIV comenzó en el monasterio una época de decadencia que se prolongó hasta 1558 cuando, con el nombramiento del abad Fray Miguel Rubio y con el saneamiento de la economía del monasterio, se inició una importante renovación que se prolongaría durante los siglos XVI y XVII, configurándose los edificios de la monumental Plaza de San Pedro, enmarcada por el propio monasterio medieval, el nuevo palacio abacial, la galería porticada que comunicaba el palacio del abad con el conjunto medieval, y la hospedería.
También se construye al final de este periodo, la gran nave de dormitorios situada al otro lado del conjunto medieval, con el que se conectaba al claustro por un paso abierto en el espacio ocupado por el calefactorio, edificación que hoy continúa en estado ruinoso.
La importancia del recinto medieval de Rueda ha disminuido la atención hacia estos edificios que se fueron adosando en la Edad Moderna, como ampliaciones y mejoras de la primitiva instalación. Por otra parte, su menor calidad constructiva, hace que nos hayan llegado en condiciones precarias o ruinosas, lo que ha dificultado tradicionalmente su lectura.
Junto a la portada de la iglesia cisterciense en la plaza de San Pedro, se emplaza la hospedería, con acceso desde la plaza con un rotundo arco de medio punto con impostas en las jambas, con balcón apoyado en ménsula moldurada alféizares baquetonados en las ventanas, y cornisa de molduras superpuestas combinada con friso mudéjar de ladrillo.
La cronología de este edificio parece compatible con la segunda mitad del siglo XVI y acaso se ajusta a las noticias del Lumen Domus referentes a la disponibilidad de caudales tras las negociaciones sobre la venta de Escatrón (1565) y a que por espacio de 19 años que gobernó el abad Rubio hizo varias obras y fábricas "como fueron las casas nuebas de la cámara con rejas hacia el ortal", además de la cerca del monasterio; actividad constructiva continuada por Malaquías de Aso quien, además de amueblar, hizo "otras muchas obras que dexó comenzadas, como son la hospedería de la cámara alta, obra de sillería perfecta, y admirable arquitectura, que después prosiguió y concluyó su sucesor (Juan Huarte, elegido en 1601) junto con las de la puerta real portería".
En los últimos años previos a la apertura al público del conjunto, en la década de los 90 del siglo pasado, fue usado como aulas y oficinas de la Escuela Taller en su planta primera, y como taller de carpintería en la planta baja. Anteriormente, había sido utilizado como sede social por la empresa propietaria de esta zona del monasterio.
Dispone de dos plantas, más entrecubierta a modo de planta falsa, con una parte de ella utilizable. La planta superior se conecta por dos escaleras, una situada junto a la fachada lateral, como acceso principal independizado, y otra de carácter más auxiliar en la zona opuesta. La construcción de las fachadas es de sillería, salvo el testero occidental, que quedó acabado en mampostería, ya que el edificio se construyó con la intención de prolongarse, como demuestran las trabas dejadas en la sillería y previendo un cierre de la plaza hacia el palacio abacial con el mismo carácter monumental del resto de los edificios que la configuran.
La estructura es de rollizos y revoltón, sobre grandes pilastras centrales, salvo los muros de carga de la escalera principal. El forjado de techo de planta primera, fue reparado en algunas zonas, sustituyéndolas por vigas metálicas. La cubierta es de grandes cerchas de madera y tablero de cañizo y yeso, que sustentan la teja árabe.
La planta baja, de gran altura, se encuentra muy diáfana, y la planta superior tiene distribución adaptada a los usos que ha tenido en los últimos años.
En este edificio se planteó en el año 2007 un proyecto de restauración para su uso como bar-restaurante para visitantes en planta baja, y Centro de interpretación del Císter en la planta superior, cuyas obras no se llevaron a cabo debido a la crisis económica que se iniciaba en esas fechas.
Transcurrido este largo periodo, sigue sin definirse su uso, aunque mientras tanto sirve de almacén en su planta baja. Su excepcional ubicación en el conjunto monumental terminará siendo motivo de su rehabilitación, pero de momento se ha planteado por la Sociedad de Promoción y Gestión del Turismo Aragonés del Departamento de Industria, Competitividad y Desarrollo Empresarial del Gobierno de Aragón, realizar las obras de reforma necesarias para garantizar la seguridad de la cubierta del edificio.